El pasado jueves un hombre fue encontrado muerto en su casa de la calle El Saucillo, en el barrio de La Isleta, en la capital Gran Canaria. El cadáver que fue hallado por una hermana de la víctima, presentaba signos de violencia y se encontraba atado.
El suceso ha consternado al barrio, los vecinos afirman que era un hombre tranquilo, que no se metía con nadie y que pasaba las tardes asomado a la ventana viendo la vida pasar con su mascota fiel a su lado, un gato siamés.
El fallecido C. C. era un carpintero jubilado, que desde hacía algunos años había habilitado una vivienda en su azotea y la alquilaba a inmigrantes marroquíes, aunque actualmente se encontraba desocupada.
Los vecinos afirman que pese a la bondad del anciano, que rondaba los 70 años, ésta no fue la única vez que protagonizó un suceso violento. Este mismo año recibió una paliza de manos de jóvenes marroquíes. Y es que C. C. era dado a las compañías masculinas de las que contrataba servicios sexuales, sobretodo de jóvenes procedentes del país africano, según los rumores vecinales. Además en más de una ocasión afirman que tuvo problemas por no pagar los servicios solicitados.
Por otro lado queda el interrogante de qué pasó con el gato siamés, no se le ha visto por la casa ni alrededores y se especula con que atacara a los agresores y que por ser una prueba viviente del suceso acabaran también con su vida. No se descarta el móvil del robo, aunque se sabe que la persona o personas que cometieron el crimen entraron en la vivienda con consentimiento de su dueño.
ACFI PRESS