La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias colaborará con el Gobierno de Cabo Verde para la puesta en marcha de un Centro de Investigación de la Tortuga en este país el próximo año. Así lo anunció hoy el consejero del área, Domingo Berriel, durante la visita que la ministra de Medio Ambiente y Agricultura del país vecino ha realizado esta mañana al criadero de tortugas bobas (Caretta caretta) en las instalaciones del Instituto Canario de Ciencias Marinas de Taliarte.
A juicio de Domingo Berriel, “este nuevo centro de investigación será una institución de referencia a nivel mundial en el estudio y conservación de las tortugas, y para su proyecto de ejecución se creará un protocolo específico”. La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias realizará en breve, en paralelo a los proyectos de recuperación de especies que actualmente lleva a cabo, una propuesta de viabilidad de estos trabajos, que se desarrollarán gracias a las aportaciones de cada uno de los gobiernos implicados. Asimismo, invitará a participar en el proyecto tanto a la Universidad de La Laguna como a la de Las Palmas de Gran Canaria, así como a las universidades del país vecino.
La apuesta por este nuevo organismo es fruto de las conversaciones mantenidas hoy en Gran Canaria por Domingo Berriel y la ministra de Medio Ambiente y Agricultura de Cabo Verde, Madalena Brito, en la reunión de la Comisión de Seguimiento del Programa de Colaboración en materia de medio ambiente y conservación de la naturaleza, suscrito el pasado mes de marzo por ambos gobiernos.
Este encuentro entre la ministra caboverdiana y Berriel y su equipo se ha centrado las principales líneas de trabajo que marcarán el desarrollo de proyectos de colaboración entre los dos Gobiernos. En este sentido, el Ejecutivo canario ha adelantado diferentes propuestas de proyectos de colaboración que han sido estudiados por el Ministerio, y que se centrarán en la gestión de los Espacios Naturales Protegidos (EPN), la gestión forestal, el cambio climático, la calidad ambiental, biodiversidad, educación y derecho ambiental.
En relación a la gestión de los EPN, en estos momentos las islas de Boavista, Maio y São Tiago reúnen el 50 por ciento de estas áreas del país, mediante figuras de protección como reservas Integrales, reservas Naturales, parques Nacionales, monumentos Protegidos y Sitios de Interés Científico. En este sentido, Berriel ha ratificado su compromiso de “apoyar la puesta en marcha de los Planes de Gestión de estos espacios, ya que se está produciendo un desarrollo urbanístico importante en las islas, fundamentalmente en el área litoral”.
Por su parte, Brito Neves puso de manifiesto “la necesidad de hacer una revisión de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Cabo Verde para detectar posibles áreas que estén fuera de las mismas y deban ser incluidas, como las marinas”, y destacó la próxima elaboración de un Plan de Gestión de Agentes medioambientales, que permita “crear un grupo oficial de fiscalización de los ENP”.
Mientras, la bióloga encargada de la parte científica del proyecto, Ana Liria Loza, recordó que Cabo Verde cuenta, tras Omán y la costa Este de Estados Unidos, con la tercera población de tortugas bobas del mundo y que en Canarias "se está intentando que vuelvan a nidificar".
Liria Loza no dudó en recordar que aunque tiene otros enemigos importantes, como "cualquier pez, cangrejos u otros mamíferos terrestres" cuando son pequeñas o todavía no han salido de los huevos, o como los tiburones cuando ya han crecido, "el principal enemigo de las tortugas son los hombres". En este sentido señaló que las redes o plásticos a la deriva son especialmente peligrosas para las tortugas porque se enganchan ya que "ellas suben a la superficie cuando ven cualquier cosa y en las redes muchas veces tienen algas o pequeños animales que les sirven de alimento, pero entonces se enganchan".
Al respecto recordó que al centro de Taliarte suelen llegar unas 200 tortugas al año y de ellas el 70% ha sido al engancharse y sufrir lesiones, logrando la recuperación de la gran mayoría. De las tortugas que llegan a la isla la mayoría son en edad juvenil (de 3 a 15 años) y lo hacen procedente de Estados Unidos, a donde regresan para volver a nidificar, lo que se conoce como filopatria. Del resto, el 10% se lesionó con anzuelos en la garganta, un 5% manchadas de petróleo, lo que les impide regular su temperatura o las mata envenenadas ya que se lo tragan y otro 5% lo hacen tras colisionar con embarcaciones.
La bióloga resaltó igualmente que cada tortuga nidifica cada dos años pero que en cada ocasión que lo hace vuelve cada quince días en unas cinco ocasiones para poner en total unos 500 huevos, aunque de ellos apenas llegan algunos ejemplares al mar y se calcula que sólo una de cada mil tortugas llegan a edad adulta, estimándose que la vida de una tortuga está entre 80 y 100 años.
ACFI PRESS