El presidente del Colegio de Médicos de Las Palmas, Pedro Cabrera, aseguró esta mañana que el proyecto de Ciudad Sociosanitaria de San Martín, que agruparía a más de 30.000 profesionales sanitarios de Las Palmas, podría estar concluido en siete años. “Los dos primeros serían para rehabilitar la parte histórica e ir reuniendo colegios profesionales. Después, los otros cuatro, se destinarían a completar el proyecto”, afirmó Cabrera.
Estos planes de la entidad colegiada dependen de la aprobación de cesión del edificio por parte del Cabildo de Gran Canaria, titular de los derechos. El propio Cabrera sostuvo ayer un encuentro con el presidente de la corporación insular, José Miguel Pérez, y aseguró que éste había “recibido con agrado el proyecto y lo había estudiado y me reconoció que es bueno”. Sin embargo, parece que este dirigente político tiene otros planes para el edificio y quiere asentar en el mismo una pinacoteca.
A este respecto, el presidente del Colegio de Médicos ha explicado que “el Hospital San Martín es el edificio sanitario de carácter histórico monumental más importante que hay en la comunidad canaria y no nos parece oportuno que se dedique a otros menesteres”. Para Pedro Cabrera, “un uso nuevo merece un nuevo sitio. Hay muchos sitios mejores para ubicar una pinacoteca”. Y añadió que “nuestra ciudad no puede seguir perdiendo señas de identidad”.
Un proyecto de 10 millones de euros
Esta mañana en rueda de prensa el presidente del Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas, Pedro Cabrera, y el vicepresidente, José Ramírez, presentaron el proyecto ante los medios de comunicación y aseguraron que el coste del mismo sería de entre 10 y 15 millones de euros.
En cuanto a las vías de financiación, “todavía están por esclarecer ya que preferimos esperar a tener la concesión para luego hacer un estudio con detenimiento, pero hay muchas ideas y posibilidades como los ingresos obtenidos por la organización de congresos”. En este sentido, el propio Cabrera recordó que los ingresos obtenidos el pasado mes de octubre por el Congreso Nacional de Oftalmología fueron de 4 millones de euros. “Además, el Colegio pondría al servicio de San Martín a todos sus recursos humanos”, apuntó Pedro Cabrera.
Hace tiempo que los colectivos profesionales dejaron de ser entidades autárquicas cuyos intereses se limitaban exclusivamente a los de su ámbito profesional. Hoy en día, las actuaciones de una entidad como el Colegio de Médicos de Las Palmas, aunque afectan principalmente a sus miembros, también contribuye activa y voluntariamente al mejoramiento social, económico y ambiental de su entorno. En palabras de Cabrera, “la singularidad de este proyecto es que la sociedad civil hace una propuesta sólida a los administradores para que se pueda desarrollar. De esta manera, se rompe con la tendencia de ir a remolque de las ideas de los políticos”.
El proyecto ofrece unas posibilidades de desarrollo para la ciudad que resultan muy atractivas. Agruparía en su seno a los profesionales sanitarios, pero su uso no sería privativo de este colectivo, sino que se abriría al conjunto de la sociedad, enriqueciéndola y modernizándola a un tiempo. Un nuevo palacio de congresos (con capacidad para 1.600 personas), un museo de la medicina, salas de reuniones para los vecinos, un restaurante, cafetería y servicio de catering y jardines son sus puntos más destacados, distribuidos en tres plantas.
San Martín siempre estuvo vinculado a la medicina
Este hospital, desde el siglo XVIII y hasta el momento presente, siempre ha sido un edificio de carácter sanitario. Hace unos años, las autoridades competentes dictaminaron que sus instalaciones eran incompatibles con las normas que deben regir el funcionamiento de un centro asistencial, tanto médico como social. Por esa razón, en los últimos tiempos su actividad ha sido escasa y se ha limitado a tareas de integración social.
La ubicación de los profesionales sanitarios en el Hospital San Martín supondría una unión beneficiosa y enriquecedora para ambas partes. En primer lugar porque la historia del hospital seguiría ligada a la medicina y no supondría ninguna ruptura con la tradición. Por otro lado, nuestra institución aportaría su prestigio y su capital humano y, al mismo tiempo, recogería del nuevo edificio el espíritu de los valores esenciales de la profesión médica.
ACFI PRESS