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CD Tenerife.- José Luis Oltra: "Parece que cuando nos metieron el segundo, el equipo entregó las pistolas..." (5 cortes)


El Tenerife encajó una dolorosa frente al Eibar. Fueron cuatro los goles que el Eibar le endosó a un desastroso Tenerife, pero pudieron haber sido muchos más. 

Sin el menor atisbo de duda, el de Ipurúa fue el peor partido de los blanqiuazules este año. Y esto no se debe únicamente a la alarmante incapacidad futbolístivas que los pupilos de Oltra demostraron, sino además por la falta de pundonor, garra y lucha que atesoraron. La de hoy fue la confirmación de que sin Nino sobre el campo, no se enfrentó a los armeros por lesión, el blanquiazul es un equipo vulgar y condenado a aspirar a pelear por permanecer. Tres tímidos disparos sobre la meta de Cuéllar así lo confirman.

Y eso que el partido no comenzó mal para los visitantes, ya que llevó la iniciativa del juego desde los primeros minutos. Sin embargo los vascos salieron contestones y no se arrugaban con facilidad. Aún así los de Oltra tenían el balón en su poder, si bien lo retenían en zonas alejadas al área local, por lo que el portero azulgrana no pasaba excesivos apuros. Además, la defensa eibarresa era un muro infranqueable para sus oponentes. El choque adquirió claros tintes locales desde muy temprano. En el 15 y medio de la primera, un aparente inofensivo centro desde la banda de Codina lo intercepta con la manos N’Diaye. Martínez Franco no dudó en señalar de manera rigurosa el penalti. El centrocampista francés ciertamente tocó el esferérico con sus extremidades superiores separadas del cuerpo, pero en ningún momento tuvo la intención de utilizarse de los brazos para desviar la trayectoria del balón. Sea como fuere, Goiria en el 16 anotó desde el punto de máximo castigo y comenzó lo que sería una tarde triunfal para él. La puntilla eibarresa pudo llegar en el 36, cuando Codina perdona disparando alto un balón que llevaba camino de la portería de Juan Pablo. Previamente, en el 31, Julio Hormiga efectúa el primer lanzamiento entre los tres palos del cuadro canario. Cuéllar detuvo sin problemas el disparo lejano del canterano. Posteriormente también pudo llegar el 2-0, pero Goiria, que se había plantado cara a cara ante Juan Pablo, no supo definir con acierto. Esa acción, en el 43, fue la última de los primeros 45 minutos y los que ayer vestían totalmente de blanco agradecieron el final de la primera parte.

En el 47 los de Eibar pusieron la puntilla definitiva al choque. Del Olmo centró desde la banda izquierda para que Goiria controlara el balón y batiera a Juan Pablo de un magnífico disparo por la escuadra. Juanma también colabroró en el tanto, ya que falló en la marca del goleador y se resbaló justo en el momento de acsarle. A partir de ahí, los de Mandiola se crecieron mientras los hombres dirigidos por José Luis Oltra se sintieron ya derrotados y se fueron diluyendo.

No tardó mucho en llegar el tercer gol del Eibar, en un contragolpe que aprovecharon los locales los huecos que dejaban ya el conjunto canario. Codina asistió muy bien a Goiria, que se plantó solo ante Juan Pablo y le batió por bajo. Transcurría el minuto 57 y la superioridad local era insultante. Los tinerfeñistas se borraron del campo y acabaron entregados de manera vergonzosa. A esas alturas tan sólo había un equipo sobre el terreno de juego, y ese era el dirigido por Javier Mandiola, que jugó a placer con el apoyo de los escasos 1.200 espectadores. La Semana Sante causó estragos en Ipurúa. Aún así, los que fueron disfrutaron de  lo lindo de su equipo, e incluso en el vetusto recinto eibarrés se levantó la ola.

Pero a la parroquia local aún le quedaba festejar alguna alegría más. La presión local provocaba que robara fácil la pelota y salieran a la contra con mucho peligro. Tras uno de estos robos, Codina se fue de tres contrarios y cerca estuvo del cuarto. La impotencia del Tenerife era manifiesta y apenas se acercaba con peligro a la portería de Cuellar. A esas alturas el Tenerife jugaba a la deseprada con tres delanteros, Arruabarrena, Cristo y Rosquete, y con varios centrocampistas ofensivos, caso de Julio y Longás. Ni por esas. Estaba claro que no era el día del Tenerife en atque. Poco después, Insa firmó el cuarto.

El Eibar volvió a premiar a los suyos con el definitivo 4-0 obra de Nacho Insa, que acababa de saltar al terreno de juego y que recibió una generosa dejada por parte del protagonista de la tarde, Goiria. Anteriormente Julio Hormiga lo había vuelto a intentar de lejos, pero volvió a toparse con Cuéllar. La victoria eibarresa pudo ser incluso mayor, pero el guardameta Juan Pablo lo evitó al despejar un fuerte tiro de Yagüe, aunque al final también el portero Cuéllar impidió que el Tenerife estrenara su marcador. Lo hizo después de que Rosquete disparara con dureza y firmara así la mejor acción de los visitantes.


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