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Salud.- El doctor José Antonio Caminero repasa los factores que más influyen en la situación "nada favorable" de la tuberculosis en el mundo (3 cortes).


El 24 de marzo de 1882 Robert Koch anunció el descubrimiento del bacilo que causa la tuberculosis. En 1982, en el centenario de este hallazgo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) organizó el primer día mundial de la tuberculosis. A partir de entonces se ha venido celebrando este día anualmente con la finalidad de llamar la atención sobre el problema de salud que aún representa esta vieja enfermedad y para favorecer su control.

El lema de la OMS para este año es 'Yo puedo frenar la tuberculosis', en una clara alusión a que todos podemos hacer bastante en la lucha contra esta enfermedad. En este sentido, se recomiendan mayores inversiones, investigaciones y actuaciones para prevenir y controlar esta enfermedad, ya que con actuaciones diligentes y recursos suficientes se podría eliminar.

En la provincia de Las Palmas ha participado en una rueda de prensa en el Colegio de Médicos José Antonio Caminero, coordinador nacional del Año SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica). La SEPAR se adhiere al Día Mundial de la Tuberculosis de la OMS y a las recomendaciones de invertir, investigar y actuar. En estos sentidos, se ha impulsado el Programa Integrado de Investigación en Tuberculosis en el que participan investigadores de todas las CCAA, así como que este año 2008 lo ha dedicado a la Tuberculosis y la Solidaridad, con la finalidad de favorecer cooperaciones con países en vías de desarrollo que fomenten por ejemplo, un mayor control de esta enfermedad en los países más afectados.

Muy probablemente la tuberculosis (TB) es la epidemia más vieja que afecta a la especie humana y la que más daño le ha hecho a lo largo de toda su historia. Recientes estudios le dan a la TB una antigüedad cercana a los 3 millones de años y durante gran parte de esta larga historia ha sido la enfermedad infecciosa humana más importante que ha existido. Cuesta trabajo aceptar, no sólo que lleve tantos millones de años causando daño, sino también que aún hoy, en pleno Siglo XXI, siga siendo una de las 3 enfermedades infecciosas que más matan, junto con el SIDA y la malaria.

Es difícil justificar esta situación con una enfermedad curable en la gran mayoría de los casos desde hace más de 40 años y de la que se conocen todos los fundamentos científicos para su control en la comunidad desde hace más de 30. Pero la realidad es que aún en la actualidad se estima que existen en el mundo más de 16 millones de enfermos y que cada año mueren cerca de 2 millones.

Por su parte, España sigue siendo, junto con Portugal, el país de la Europa Occidental que mayor tasa de TB tiene, estimándose que cada año se producen en nuestro país alrededor de 12.000 nuevos casos de TB. Estas mismas estimaciones le suponen a las Islas Canarias un número de enfermos de TB anual cercano a los 500 casos. Esto supondría una tasa alrededor de 25 casos nuevos anuales por cada 100.000 habitantes, una tasa cercana a la del resto de España, y bastante más elevada a la del resto de la Europa Occidental.

Cinco son las causas que están motivando esta pésima situación de la TB a nivel mundial:

  1. La primera y, probablemente la más importante, va ligada a las situaciones de inequidad que existen en el mundo y que se incrementan año a año, condicionando situaciones de pobreza extrema en más del 80% de la población mundial. Las condiciones de extrema pobreza facilitan el hacinamiento y la desnutrición, condiciones fundamentales en la transmisión y en la posibilidad de padecer TB. Aunque esta condición ha sido favorable a España en las últimas décadas, motivado por su crecimiento económico, aún siguen existiendo bolsones de pobreza e inequidad en nuestro país que favorecen esta enfermedad.
  2. El SIDA que, al afectar a nuestro sistema de defensas, facilita la progresión de la TB. Este factor fue muy importante en España en la década de 1985 a 1995, cuando nuestro país era el que mayor número de casos de SIDA tenía del mundo desarrollado. Afortunadamente, con el acceso de todos los infectados por VIH a tratamientos altamente eficaces, este factor, aunque sigue siendo importante, no lo es tanto como en el pasado.
  3. El impacto de la TB con resistencia a los medicamentos habituales. En la actualidad se estima que ya existen en el mundo alrededor de medio millón de enfermos con esta forma de enfermedad, que se hace prácticamente incurable en muchos países pobres y cuyo tratamiento se torna muy complejo, con fármacos menos eficaces y mucho más tóxico y caros (mas de 50.000 Euros). Este factor está afectando, de momento, muy poco a nuestro país, ligado a los buenos tratamientos que se han dado en el pasado en España.  
  4. Mala o Nula aplicación de Programas de Control de la TB. Estos programas se basan en la detección temprana del caso y en conseguir su curación tomándose todo el tratamiento, así como en el estudio de los contactos de los enfermos. Aunque en España han existido muchos y buenos profesionales que han realizado un gran esfuerzo en este sentido, nunca ha existido un Programa Nacional de Control de la TB, que aunque los esfuerzos realizados por las diferentes CCAA. Este programa nacional sigue siendo una autentica prioridad hoy en día.
  5. La inmigración masiva de países de alta endemia de TB a otros con menor endemia. Aunque, en este sentido, es necesario resaltar que la TB que sufren los inmigrantes está más ligada a las condiciones sociales a las que se somete a esta población en el país de acogida que a la propia TB que ellos traen de sus países. Pero, en cualquier caso, este factor está afectando claramente a la TB en España, donde ya se estima que alrededor del 40% de los casos de TB ya se está produciendo en personas nacidas fuera de España.


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