Canarias es una referencia mundial en el conocimiento y estudio de la plaga de la mosca blanca, que ya se está extendiendo por distintas zonas del planeta y constituye un peligro potencial en el área mediterránea. Al menos así lo considera el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias, organismo autónomo adscrito a la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación que centraliza unos estudios que ya comienzan a dar resultados.
Se ha recuperado por primera vez en Canarias la tradición académica de la lucha biológica, que es la importación de enemigos naturales de sus zonas de origen, con viajes sucesivos a Ecuador y Trinidad Tobago, que posteriormente se traducen en sueltas controladas y trabajos y estudios de sustancias químicas respetuosas con estos depredadores.
Así se puso de manifiesto hoy durante la exposición de los resultados de un programa de investigación que la Consejería desarrolla en colaboración con la Fundación Canaria para el Desarrollo e Impulso de las Investigaciones Agrarias en Canarias (FUNDESIMCA), que contó con la presencia de la consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Pilar Merino, la presidenta del ICIA, Milagros Pérez, y el presidente de la entidad, Luís Losada.
Merino felicitó al equipo de investigadores y destacó que se publicará en breve una orden que declarará a la plaga de interés general, lo que incentivará el interés de las propias empresas en involucrarse en la aplicación práctica de los resultados obtenidos en el control de una plaga que está presente en cinco de las siete Islas.
Según se puso de relieve durante la sesión, se está llegando al límite de las posibilidades de investigación, ya que el siguiente paso de la multiplicación, cría en masa y sueltas masivas, corresponde a la iniciativa privada o semipública y requiere un nuevo impulso presupuestario, además de nuevas herramientas de investigación.
El trabajo desarrollado por diversos investigadores canarios, cuya puesta en práctica depende de estas aportaciones privadas, ha experimentado un salto cualitativo en cuanto a personal especializado y formado, calidad de las instalaciones y equipos, y alto nivel de los estudios en campo.
La ayuda que prestan a la investigación entidades sin ánimo de lucro como FUNDESIMCA, si bien no supone una novedad, sí constituye una iniciativa pionera en el ámbito agrario, pues permite a los científicos moverse con mayor flexibilidad y financiación en todos los ámbitos, desde contratos, viajes y estancias, hasta trabajos de fin de carrera o divulgativos.
En el marco de este convenio, la Consejería aporta una cantidad fija anual a la que se unen las cuantías que entregan los Cabildos Insulares de El Hierro y La Palma, que contribuyen a sufragar gastos básicos para los investigadores.
Para el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias esta iniciativa ha permitido recuperar la investigación básica, un rasgo fundamental para conocer el funcionamiento de las especies estudiadas. Se ha podido conocer tanto su biología, desarrollo y comportamiento, como la relación que mantienen con las plantas que les sirven de huésped, caracteres sin los que sería imposible haber conseguido éxitos en el control biológico e integrado de estas especies.
A lo largo de 2007 los esfuerzos se han centrado en conocer los parámetros biológicos y su potencial para controlar la plaga. Se han desarrollado estudios en campo para conocer la distribución y rango de plantas a las que afectan.
Asimismo, los investigadores del ICIA se encuentran inmersos un nuevo proyecto con el objetivo de desarrollar el control biológico del pulgón blanco de la platanera (Dysmiccocus grassii), que se cree que se introdujo en el momento en que entró este cultivo en las Islas, y cuyo combate se ve dificultado por la falta de productos químicos autorizados.
Para el próximo año se prevé disponer de una publicación general y varios artículos y comunicaciones en revistas de impacto y congresos especializados que resuman esta inmensa labor de todos los implicados.
Entre los avances desplegados merece ser reseñado el uso de nuevas armas de estudio como la biología molecular, que ya comienza a aplicarse a los estudios de entomología para aclarar dudas taxonómicas e identificar especies de enemigos naturales, algunos nuevos para la ciencia.
ACFI PRESS