La junta directiva de la Confederación Canaria de Empresarios, con su presidente, Sebastián Grisaleña, a la cabeza, celebró hoy el tradicional brindis navideño, cita a la que asistieron el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, y el del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna, entre otras autoridades.
Durante su discurso, Grisaleña repasó la situación del contexto socioeconómico de Canarias y sus perspectivas de futuro desde una visión empresarial. Este año, la Confederación ha querido otorgar un carácter solidario al evento, y ha recaudado aportaciones voluntarias de los asistentes al cóctel, que se destinarán íntegramente a la Obra Social de Acogida y Desarrollo y la Fundación Canaria Yrichen.
El discurso íntegro de Sebastián Grisaleña fue el siguiente:
"Mchas gracias a todos los presentes que nos acompañan. Vuestra presencia es sinónimo de respaldo y de compromiso con los empresarios y la sociedad canaria. Amigos empresarios, responsables políticos, representantes de los trabajadores, medios de comunicación, representantes de la Obra Social y de la Fundación Yrichen. Todos compartimos un anhelo común, todos esperamos que el nuevo año nos traiga prosperidad.
Estos buenos deseos, adquieren un mayor sentido en momentos especialmente difíciles como los actuales. Mucho me temo que en el Encuentro Navideño de este año no tengamos muchos motivos para festejar. La tan ansiada recuperación económica por la que venimos trabajando desde hace ya cinco años, aún nos queda lejos y la situación no ha mejorado.
Los datos de empleo continúan siendo desmoralizantes, la situación del sistema financiero continúa sin aclararse, el crédito continúa sin llegar a nuestras empresas y nuestras familia y la agonía del consumo privado no cesa.
Pero lamentablemente, y a la vista de los datos oficiales, debemos reflexionar para saber qué es lo que no estamos haciendo bien o, qué nos falta por hacer para que esta situación cambie.
Creo que ha llegado el momento que todas y cada una de las instituciones y personas aquí presente, reconozcamos que la crisis económica ha destapado también una crisis de ideas y de valores y que necesitamos esforzarnos mucho más, si queremos reactivar el corazón de nuestras economías, de las familias y de la creación de empleo.
Necesitamos estar todos unidos y preocuparnos "de lo nuestro y también, de todos", y no quedarnos a mitad de camino en el compromiso que TODOS, repito TODOS, debemos adquirir con nuestra sociedad.
Llegados a este punto, podemos preguntarnos, ¿Cuál es la aportación que podemos seguir haciendo para salir de esta situación? Más allá de las reformas estructurales que se han comenzado a emprender, más allá, incluso, de los importantes cambios que en Canarias debemos hacer para que las Islas sean atractivas para la inversión; más allá de continuar en la senda de la modernización del mercado laboral,…Canarias necesita crecer y crear empleo.
Nos queda sólo un camino, hacer bien las cosas, con estabilidad fiscal y con una política del gasto público seria, rigurosa y responsable. Hay que hacer frente a la: "SÓLO AUSTERIDAD", que se ha instalado en las políticas públicas y llevar a cabo más propuestas de reactivación económica.
Lo primero, “de suma emergencia”, es sostener el
tejido empresarial que es lo que
soporta a todo lo demás. Si no hay empresas, no podremos
cubrir con garantías otras cuestiones, que nos preocupan y mucho, como son los servicios esenciales.
Porque sin una actividad económica fuerte, las diferentes administraciones no van a
tener
ingresos suficientes para hacer frente al Gasto Público.
Y todo esto, créanme, es muy preocupante, porque se está deteriorando muy rápido aquello que siempre ha sido nuestro músculo: NUESTRAS EMPRESAS.
Me gustaría que fueran conscientes de que las empresas que se cierran serán casi imposibles volver a abrirlas. No nos podemos permitir que siga ocurriendo, entre otras cuestiones, porque las miles de empresas que han tenido que cerrar desde que comenzó la crisis están causando una preocupante repercusión social, y es la fractura que empieza a producirse con la paulatina destrucción de parte de la clase media.
Precisamente, el debilitamiento de la clase media pone en tela de juicio la prosperidad de nuestra sociedad y eso es algo que tampoco podemos permitir que ocurra. Y es que, de una vez por todas, los políticos deben ser conscientes que de esta crisis saldremos; apoyando a los empresarios, a nuestras PYMEs y autónomos y reforzando a los que crean oportunidades y empleo.
No es solvente, por ejemplo, proponer leyes como la de emprendimiento de Canarias, que limitan la inversión y el desarrollo económico a determinados ámbitos.
Debemos apoyar el emprendimiento, venga de donde venga. Como no es adecuado sacar adelante unas leyes de modernización turística sin una reflexión adecuada y que refleje la visión de cada realidad insular.
Y con esto no quiero que se me malinterprete, pero en leyes que afectan a nuestras ventajas estructurales no podemos improvisar, nos jugamos mucho.
Por eso, instamos, -ya que aún estamos a tiempo-, a que sean instrumentos para la
reactivación económica, que permitan la libre acción de la iniciativa privada en un mercado
competitivo que otorgue seguridad jurídica.
Eso es lo que necesitamos.
Por otro lado, necesitamos que el REF haga atractiva nuestras Islas a los inversores.
Eso supone tener que responder, tanto a las necesidades de las empresas que quieren instalarse en Canarias, como a las que ya están instaladas. Requiere ofrecerles trabajadores formados, y todos los elementos que atraen a una empresa para implantarse o mantenerse aquí, frente a otras muchas opciones que tienen a lo largo del mundo.
Debemos hacer todo lo posible para que nuestro atractivo fiscal haga que los proyectos empresariales nos elijan y que Canarias se convierta en "una de las capitales de la empresa en el mundo".
Además, de impulsar la internacionalización de nuestras empresas al mercado Africano y aprovechar la conectividad económica e histórica con el continente Americano.
Estamos en un lugar, en todos los sentidos, privilegiado.
Sólo queda que nos dejen aprovecharlo y que se respete y se desarrolle nuestro Fuero como se respetan y desarrollan los de otros territorios de España y del mundo.
Si no es así, no habrá manera de que los empresarios creemos las cantidades significativas de puestos de trabajo que se nos exige y rebajemos el paro a índices del primer mundo.
Urge, por tanto, una inaplazable reforma del conjunto de instrumentos que componen nuestro REF, orientada a la inversión económica y a la creación de empleo.
Y es una pena, porque estamos perdiendo grandes oportunidades de negocio, sin aprovechar las potencialidades ni de nuestra ubicación, ni la de nuestros jóvenes. Hemos invertido mucho en nuestras Universidades, en la formación profesional, y disponemos de una “cantera de jóvenes” con ganas para aportar valor añadido a nuestra economía en campos en los que obtendríamos grandes ventajas competitivas.
Hay que aprovechar el retorno de toda esa inversión, hay que atenderlos y no dejarles marchar, porque aportan -lo que le hace falta a nuestra sociedad- frescura, grandes dosis de imaginación y lo que es más importante, la energía positiva necesaria para poner en marcha iniciativas emprendedoras generadoras de crecimiento económico y empleo.
En un mundo globalizado, no sólo compiten las empresas.
Los Estados también compiten a través de sus políticas, de su estructura administrativa y judicial, y de su marco institucional.
Porque parte del caos en el que estamos inmersos, es consecuencia del sobrepeso del sector público en determinados ámbitos, de los múltiples niveles de la administración y de la duplicidad de competencias.
Por eso, nosotros apostamos, ante todo, por conseguir unas administraciones eficaces, eficientes y bien coordinadas.
Y una vez hechos estos deberes, es cuando podrían empezar a plantearse cambios en la fiscalidad. Pero una subida generalizada de impuestos, y un continuo y desmesurado incremento de los tipos impositivos por parte de las diferentes administraciones, no parece la mejor receta para generar inversión y confianza; máxime cuando hay dificultades económicas para soportarla.
La experiencia nos viene diciendo que con estas actuaciones, el consumo decae y los márgenes desaparecen. La línea de gastos supera a la de ingresos, y los despidos continúan.
La clase política autonómica, estatal y local debe ser consciente de que llevar a las empresas, a los autónomos y a las familias más allá de sus límites invita a una espiral peligrosa de economía sumergida, crispación y desconfianza.
El estrangulamiento financiero generalizado es otra dificultad que requiere una acción inmediata.
Es una soga al cuello que ahoga
a todos pero cuyo nudo no termina de aflojarse. Y aunque se han llevado a cabo algunas reformas en
la buena dirección, lo cierto es que no estamos recibiendo toda la medicina que necesitamos para
solucionar el
problema.
Está claro que debemos reducir el daño que está provocando nuestra deuda soberana, pero también entendemos necesario mayores plazos y tipos de interés más razonables para poder aplacarla.
Ahora es el turno de Europa de corresponder a nuestro esfuerzo, de buscar soluciones, que las hay, y no acabar asfixiando a nuestras empresas y familias.
Nosotros, como empresarios, seguiremos arrimando el hombro, pero no se nos puede pedir más de lo que podemos dar.
Por eso, es justo hablar del gran esfuerzo que hacen nuestros empresarios y autónomos para tener sus negocios abiertos manteniendo miles de puestos de trabajo.
Ustedes, saben mejor que nadie que para muchos de nosotros abrir cada mañana "la empresa" se convierte en un acto de supervivencia.
En un acto de valentía, diría yo. Hoy en día, muchos empresarios mantienen abiertas e hipotecadas sus empresas por la responsabilidad de tener detrás muchas familias.
Y es justo que eso se diga y se valore ese esfuerzo. Y lo hago, no sólo porque creo que es de justicia, sino porque como empresario, así lo siento.
Hoy es mi última presencia como presidente de la Confederación en un acto navideño Una ocasión más para reafirmarme en mis convicciones.
Creo que debemos seguir arriesgando, creyendo en el trabajo bien hecho, en las nuevas ideas, en nuestra capacidad de mantener y crear nuevas empresas que generen empleo y riqueza.
Nuestra Confederación, gracias a las organizaciones y a todos los profesionales que la conforman, ha demostrado ser una institución fuerte y solidaria, con una sola voz.
Sabemos lo que defendemos, pero sin perder de vista las grandes dificultades por las que atraviesan muchos colectivos de nuestra sociedad.
Y hoy, volvemos a reforzar nuestras propuestas, que siguen estando sobre la mesa, básicamente, porque creemos que son las más adecuadas.
Hay que mirar hacia adelante con la confianza de que la sociedad saldrá con nosotros, pero nunca sin nosotros.
Creer en nuestra fortaleza, tener la confianza que con trabajo y con las medidas adecuadas conseguiremos salir adelante.
Muchas gracias y brindemos para que en el año 2013 comencemos la recuperación".
ACFI PRESS