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Crimen en Churruca.- Josefina Navarrete, acusación particular: "Hemos conseguido hacer oir la voz de las dos víctimas" (corte 1).


El jurado popular compuesto para juzgar a los cuatro jóvenes acusados de matar a Eloy Ortega y Pedro Antonio Ortega, la pareja de gays asesinada en su domicilio de la calle Churruca, emitió hoy un veredicto contundente en el que apreciaba, por unanimidad, la culpabilidad de los cuatro imputados en dos delitos de asesinato, otros dos de detención ilegal y uno más de robo con violencia. Además, tampoco dudó en señalar como culpable al quinto acusado, Sergio S.S., al que se le atribuye un delito de encubrimiento.

El jurado entendió probado por unanimidad que Miguel Angel R.M., alias Nano, Luis Rogelio V.M., alias Güi, José Claudio G.M., alias Chino, y Fernando R.R., alias Nandy, concertaron ir al domicilio de Eloy y Pedro Antonio con un "beneficio patrimonial ilícito" y que tras abrirles la puerta Eloy ya que Nano lo conocía, los cuatro irrumpieron de forma súbita e inesperada, dándole Chino un fuerte golpe en la cara a Eloy y Nandy una patada en el pecho a Pedro Antonio, que después fue maniatado de pies y manos con unos cables y un cinturón, interrogando a ambos sobre la existencia en la vivienda de joyas, dinero o drogas.

Los nueve miembros del jurado, seis hombres y tres mujeres, tampoco dudaron al considerar que, como sus víctimas no colaboraban, Güi sujetó por el cuello a Eloy y los demás enrollaron un cable en el cuello de su compañero sentimental, sujetándolo Nandy por las piernas mientras Chino y Nano lo estrangulaban con el cable y le tapaban la nariz. Tras ver la muerte de su pareja, Eloy les dio la combinación de la caja fuerte que había en la casa, abriéndola a continuación para coger joyas y dinero, al igual que cuatro teléfonos móviles y una cámara de vídeo. Después, para "eliminar a posibles testigos presenciales", llevaron a Eloy al dormitorio, donde le ataron las manos con un cable y enrollaron un cinturón entre sus piernas. Así, mientras Nandy limpiaba el salón para eliminar huellas, Chino intentó asfixiar a Eloy, pero no pudo y entonces Nano y Güi lo mataron estrangulándolo con un cable. Todo ello con los acusados usando guantes y calcetines para no dejar huellas. Por último, se dirigieron a El Rincón, donde se repartieron el botín.

Respecto a Sergio S.S., alias Paleta, el jurado entendió que conocía a la perfección la procedencia del calcetín con parte del botín que le dio Güi, pese a lo cual lo escondió en el interior de su domicilio a la espera de que se le solicitase la devolución. En cuanto a Nandy, el jurado no entendió probado que le dijese a Nano de irse ni tampoco que ignorase lo que sus compañeros de banquillo estaban haciendo en la habitación contigua mientras él limpiaba el salón de posibles huellas, aunque sí que una vez detenido confesó ante la policía y el juez instructor su participación en los hechos y lo que conocía de participación de los demás.

Por tanto, el jurado dio como probado que los acusados accedieron a la vivienda y mantuvieron a sus víctimas atadas o agarradas impidiéndoles moverse libremente durante cierto tiempo y que, a continuación, los mataron por asfixia tras apretar el cuello con un cable y taparle la nariz en el caso de Pedro y por apretar el cuello con un cable en el de Eloy, considerando que los cuatro imputados "ejecutaron los actos que provocaron la muerte por asfixia o aceptaron que los ejecutaran los otros acusados o realizaron actos de cooperación necesarios para que ello se produjera". Igualmente consideró probado que los acusados se apropiaron de bienes de Eloy y Pedro Antonio en contra de su voluntad y empleando la violencia.

Como consecuencia del contundente veredicto, las partes realizaron sus conclusiones definitivas. Así, el fiscal lo hizo solicitando que se elevara a definitiva su petición inicial de cuatro años para los cuatro principales imputados por el delito de robo con violencia, cinco por cada uno de los delitos de detención ilegal y 19 por cada uno de los asesinatos, además de dos años para el encubridor y que los cuatro acusados principales indemnicen a los familiares de las víctimas con 80.000 euros, respectivamente.

Por su parte, los tres letrados que representaban a los familiares hicieron un informe definitivo único en el que solicitan cinco años por el robo, seis por cada uno de los delitos de detención ilegal y 20 por cada uno de los asesinatos, además de 200.000 euros de indemnización. Precisamente una de las abogadas de la acusación particular, Josefina Navarrete, mostraba su satisfacción por el veredicto porque "hemos logrado lo que queríamos, que las dos víctimas, a las que no dejaron pedir ayuda aquel fatídico día, ahora sí hayan podido hablar. Ha sido un veredicto rotundo".

Por último, los letrados de las defensas exigieron penas mínimas para sus clientes. Así, Rafael Armingol, que mostraba tras el veredicto su malestar porque consideró que "se han exagerado las pruebas de la acusación", solicitó seis meses para su cliente, Sergio S.S., por el delito de encubrimiento, recordando en este sentido su juventud, que era un hecho "menos grave" y que tenía un "escaso conocimiento" de la procedencia del botín.

Mientras, los demás abogados solicitaron igualmente una pena mínima, destacando José Manuel Santana, letrado de Nandy, que su cliente carecía de antecedentes, su juventud y que confesó los hechos siempre, "tanto ante la policía, como en instrucción y aquí".


ACFI PRESS

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