Una delegación comercial formada por representantes del importador estadounidense David Bowler Wines (Manhattan) y por restauradores de Nueva York llegó el sábado a Tenerife para conocer de primera mano el trabajo que realiza la Denominación de Origen Protegida Islas Canarias. Durante una semana, la expedición americana tendrá ocasión de profundizar en el conocimiento del sector vitivinícola del Archipiélago, con el que su país guarda una estrecha vinculación histórica. El objetivo es crear sinergias y ampliar la expectativas de importación en Estados Unidos, país en el que los caldos canarios cada vez son más apreciados por sus particulares características.
Los vinos de la DOP Islas Canarias estuvieron presentes en marzo en la undécima edición de la feria de vinos organizada en Nueva York por David Bowler Wines, firma que importa a Nueva York, Pensilvania, New Jersey y California. La DOP Islas Canarias trabaja ahora para ampliar el mercado americano y poder penetrar en Miami, Boston, Washington y Texas. Durante la semana en el Archipiélago, esta delegación comercial estadounidense ha programado visitas a las bodegas Tajinaste, Monje, Viñátigo, Cráter y Viñamonte en Tenerife; Frontón de Oro en Gran Canaria; Bermejo en Lanzarote y Matías y Torres en La Palma.
"Esta visita supone para nosotros un gran escaparate para dar a conocer la marca canaria como referente de vinos con características muy diferenciadas y particulares. Es un paso más en la labor de promoción que estamos desarrollando dentro de la Denominación de Origen Protegida Islas Canarias y hacerlo con vistas a reforzar la presencia en un mercado como el estadounidense es muy importante”, afirma Jaime Ansorena, gerente de la DOP.
Entre las actividades programadas destaca una visita teatralizada al municipio de La Laguna, acción que se desarrolló el sábado organizada por el director técnico de la empresa de dinaminación y gestión DINa3, Néstor Verona, gran conocedor de la historia de la ciudad de Aguere. También ha colaborado Carlos Cologan Soriano, autor del libro 'Un corsario al servicio de Benjamin Franklin', que recoge muchos pasajes referentes a la relación del vino canario con Estados Unidos. La expedición americana quedó gratamente sorprendida con el recorrido realizado y con los datos históricos aportados durante el mismo.
El vino fue durante siglos la carta de presentación de las islas Canarias. Históricamente también ha tenido una especial vinculación con Estados Unidos, hasta el punto de que no se ha podido comprobar la veracidad de si los vinos canarios pudieron emplearse en el brindis de la celebración de la independencia americana del 4 de julio de 1776. Hace más de doscientos cincuenta años ya se vendían los vinos canarios en Filadelfia, Boston y Nueva York.
El vino lo conocían como Canary Sack,
Malmsey, Vidonia y un sinfín de denominaciones que lo identificaban con una misma y única
procedencia, las Islas Canarias. A finales del siglo 18 en Filadelfia, la mayor ciudad de Estados
Unidos en su tiempo, los caldos canarios se descargaban en su puerto casi con una frecuencia
mensual. Desde Tenerife partían los navíos que, tras una escala en Funchal (Madeira), proseguían su
ruta hacia Norteamérica. El principal comprador de aquellos vinos era una de las mayores empresas de
ese país, la compañía Willing & Morris. Robert Morris, su principal accionista, era el gran
financiero de la guerra de la independencia americana y la persona más relevante junto al general
George Washington y al diplomático Benjamin Franklin. Con él y con su empresa comerciaros los
tinerfeños sus vinos durante casi tres décadas.
ACFI PRESS