Los Gofiones recibieron esta tarde a la delegación de Gran Canaria
que regresó de Bakú con el reconocimiento de Patrimonio Mundial para las Montañas Sagradas de Gran
Canaria bajo el brazo, que al escuchar los acordes del Roque Nublo volvieron a sentir sus emociones
a flor de piel, tanto es así que el presidente del Cabildo, Antonio Morales, se dirigió al público
congregado en el aeropuerto con la voz casi quebrada y el descubridor de Risco Caído, Julio Cuenca,
ni siquiera pudo porque estaba “añurgado”.
Antonio Morales, que perdió la cuenta de las horas sin dormir, les
expresó su agradecimiento por el recibimiento y agradeció la alegría expresada por toda Gran Canaria
por este reconocimiento. “Es así como se hace comunidad, sentirnos orgullosos de lo nuestro, de
nuestra historia, eso nos hace ser más fuerte, son los sentimientos que ayudan a avanzar a un
pueblo”.
Ha
sido “tanta la satisfacción que hemos estado como en una nube, de emoción en emoción”, desde la
incertidumbre inicial de no saber cómo se iba a suceder el debate hasta la declaración, cuando se
desbordó la emoción con las palabras de los países que intervinieron para manifestar su apoyo,
rememoró.
“En
nombre de los que están añurgados –se animó José de León-, decir que hemos puesto nuestra historia
en lo más alto y nos queda también poner el futuro, y para que cualquier pueblo pueda hacerlo hace
falta este chute de dignidad y reconocer que esto lo hicieron nuestros abuelos y abuelas más
lejanos, y que los más cercanos lo moldearon, y ha sido capaz de asombrar al mundo. Somos un pueblo
capaz de hacer cualquier cosa”, exclamó el coordinador del expediente, que al final también se
añurgó.
Cuando
“ves las rutas pastoriles, las manos de María de Lugarejos, estás viendo las manos de aquellos
aborígenes que trabajaron los mismos bancales de tierra que luego fueron de sus hijas e hijos, que
son nuestra abuelas y abuelos. Este es un reconocimiento a ellos, a Marquito, de 90 años, a Juan
Cuba, a Carmela, a toda la gente que son los verdaderos protagonistas”.
Ya cuando pudo hablar, Julio Cuenca, explicó
que la emoción comenzó el domingo con la declaración y ha continuado con el recibimiento dispensado
también por los alcaldes de los municipios ahora integrados en la declaración, Artenara, Agaete,
Tejeda y Gáldar, así como por el rector de la Universidad, Rafael Robaina, entre otras personas que
no quisieron dejar de darles la bienvenida tras un largo viaje desde Azerbaiyán.
“Ha sido entrañable, no
puedo ni hablar”, prosiguió Cuenca, quien explicó que en Bakú sintió “el cariño y el afecto de
muchísimos países con Canarias”, lo que le sorprendió mucho porque no se lo esperaba, ya que en las
sesiones anteriores se puntualizaba y se realizaban diversidad de críticas, pero el patrimonio de
Gran Canaria solo recibió elogios, así que quedó situado en lo más alto.
No es de extrañar que el
presidente y el equipo técnico tuvieran que hacer un gran esfuerzo para que no se les quebrara la
voz después oír cómo las voces de una pareja de jóvenes verseadores junto a Yeráy Roríguez inundaban
el aeropuertos, así como las voces e instrumentos de Los Gofiones, aún más grandiosas en aquel
recinto que se les quedaba pequeño y que de esta manera barrieron de un plumazo el cansancio de casi
veinte horas de viaje y los devolvió a la emoción del momento de la declaración.
ACFI PRESS