La Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, dirigida por Mariano Hernández Zapata, ha suscrito un convenio de colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para mejorar el conocimiento y la conservación de la biodiversidad del archipiélago mediante el uso de herramientas genéticas avanzadas.
El acuerdo ha sido presentado este viernes en un acto celebrado en las instalaciones del CSIC en La Laguna, que ha contado con la participación del consejero de Transición Ecológica y Energía, Mariano Hernández Zapata; el director general de Medio Natural, Miguel Ángel Morcuende; el delegado del CSIC en Canarias, Manuel Nogales; el director del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC), Tomás Martín; la jefa del Servicio de Biodiversidad del Gobierno de Canarias, Asunción Delgado; y dos de los investigadores principal del proyecto, Jairo Patiño y Heriberto López.
El convenio, con una duración inicial de cuatro años y una inversión de más de 340.000 euros, permitirá incorporar el análisis de ADN al estudio de las especies silvestres de Canarias, dando un salto cualitativo en la precisión con la que se identifican, catalogan y protegen los recursos naturales del territorio.
El consejero Mariano Hernández Zapata ha subrayado que “Canarias es un territorio único desde el punto de vista ambiental, y este convenio nos permite avanzar en un modelo de gestión basado en el conocimiento científico más avanzado”. En este sentido, añadió que “no se puede proteger lo que no se conoce, y este acuerdo nos ayudará a conocer mejor nuestra biodiversidad para protegerla con mayor eficacia”.
“Canarias es uno de los principales puntos calientes de biodiversidad de Europa, con un elevado número de especies exclusivas y ecosistemas especialmente frágiles, por lo que esta singularidad “hace imprescindible contar con herramientas de análisis avanzadas que permitan conocer en profundidad su biodiversidad y anticipar posibles amenazas”, destacó Zapata.
En este contexto, “el convenio sitúa al archipiélago en línea con las principales iniciativas científicas internacionales que aplican la genética al estudio de la biodiversidad, como el uso de ‘códigos de barras’ de ADN para la identificación de especies, adaptando estas metodologías a un territorio insular de alto valor ecológico”, expuso el consejero.
Por su parte, Manuel Nogales ha señalado que “este convenio entre las dos instituciones públicas refuerza nuestra colaboración y marca un hito, al incorporar por primera vez información sobre las especies nativas y endémicas de Canarias desde una perspectiva molecular”. Tras recordar que el Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias (BIOTA) ha demostrado ser un éxito tanto desde el punto de vista científico como en conservación, el delegado del CSIC en Canarias manifestó que “en esta nueva etapa, podremos ir aún más lejos y mejorar significativamente el conocimiento sobre la biodiversidad del archipiélago gracias al que, sin duda alguna, se trata de un proyecto pionero a escala mundial”.
Desde el equipo científico el investigador Jairo Patiño destacó que “uno de los principales logros de este acuerdo será la aplicación de un código de barras genético a la biodiversidad de las islas Canarias”, lo que, según explicó, constituye “una oportunidad única para reforzar su conservación”. En este sentido, Brent Emerson, colíder del proyecto, subrayó que “este enfoque permitirá mejorar la identificación taxonómica, incluso en especies complejas o linajes crípticos”, y añadió que también “facilitará el seguimiento de poblaciones, la detección de amenazas como la pérdida de diversidad genética y el control de especies invasoras”. En conjunto, concluyó, el convenio “contribuirá a una mejor toma de decisiones y a una gestión adaptativa más eficaz, reforzando de forma continua las estrategias de protección de la biodiversidad canaria”.
Ciencia aplicada a la gestión pública
Gracias a este convenio, se desarrollarán estudios genéticos que permitirán identificar especies con mayor rapidez y fiabilidad, detectar posibles nuevas especies o aquellas que no han sido correctamente clasificadas hasta ahora, y mejorar la calidad del conocimiento científico disponible sobre el patrimonio natural canario.
Uno de los elementos clave del acuerdo es la creación de una colección de muestras biológicas y ADN de especies del archipiélago, que será custodiada por el CSIC a través del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA), así como la integración directa de los datos obtenidos en el Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias (BIOTA).
Este enfoque permitirá que los resultados científicos no se queden en el ámbito académico, sino que se incorporen directamente a la gestión pública, mejorando la toma de decisiones en materia de conservación, planificación ambiental y control de especies.
Colaboración para un reto estratégico
El acuerdo refuerza la colaboración entre la administración pública y el sistema científico, integrando capacidades de investigación con las necesidades reales de gestión del territorio.
Zapata destacó que “este convenio es un ejemplo de cómo la colaboración entre instituciones permite avanzar en soluciones reales para proteger nuestro entorno, incorporando la ciencia a la toma de decisiones y reforzando nuestra capacidad de respuesta ante los desafíos ambientales”.
Con esta iniciativa, el Gobierno de Canarias continúa avanzando en un modelo de conservación basado en la evidencia científica, con el objetivo de garantizar la protección de su biodiversidad a largo plazo y consolidar al archipiélago como referente en la gestión sostenible de su patrimonio natural.
ACFI PRESS